En honor a todos quienes se mantienen en pie, que tienen esperanzas aunque la batalla este perdida:
Las calles se habían convertido en rios de ira y pena, algunos trataban de levantarse contra esta amenaza divina. Solo se lograba divisar la sombra de infinitos leones, leones de penumbra, penumbra de ira. Ira del sol.
Las pequeñas callecitas que albergaban a los amantes, no lograban esconder a los niños asustados, con sus pequeñas manos aferradas a la vida.
Seguí corriendo sin destino. Las plazas de Paris habían quedado convertidos en terrenos vacios, donde se podía escuchar el lamento de mil parisinos, el llanto de las madres que han perdido a sus hijos, de los amantes que han sido separados, de los egoistas que lo han perdido todo y los soberbios, que en este momento su orgullo no es mas que una parodia ante el rey solar.
La "place Victor Hugo" reclutaba jóvenes que mantenían la última linea, se podía ver brillar las armaduras ante la penumbra, la humildad con la que se enfrentaban y el valor que los rodeaba. Me acobije en su lucha, la "Place Victor Hugo" sería nuestra fortaleza o nuestra tumba. Huestes y huestes de leones se dejaban caer ante los palos, pistolas, tubos, miradas y el clamor onírico y mágico de 7 hombres.
"Marchemos, hijos de la patria...
No eran mas de 7.
...El sangriento estandarte de la tiranía...
No eran veteranos.
...Está ya levantado contra nosotros...
Nunca habían luchado en su vida.
...¿No oís bramar por las campiñas...
No tenían mas que al hombre a su lado.
...A esos feroces soldados?...
Tenían miedo.
...Pues vienen a degollar...
Sabían que no resisitirían.
...A nuestros hijos y a nuestras esposas."
pero tenían la pasión del pueblo.
jueves, 12 de julio de 2007
domingo, 8 de julio de 2007
160 km/h
Las luces bailaban a mi larededor, me miraban desde lejos con melancolica esperanza de que no las dejara atrás. El reloj se mofaba de mi, me restregaba en la cara los
minutos que habían pasado desde que te deje en ese puerta, desde la última vez que te vi. Aunque te había visto mil veces esta vez fue muy distinta. solamente me diste un adios y te diste la vuelta dejando mi mundo atrás. Dejandome nuevamente en mi soledad.
cuarenta kilometros atrás ya te extrañaba, extrañaba verte, aunque solo te había dejado hace un par de cuadras. Hace cuarenta kilometros recorde ese primer baile, esa vez que me miraste y quede prendido toda la noche de tu cintura.
Odio esta soledad, el espacio que queda en mi vehiculo y todo lo que te llevas de mi al cerrar la puerta.
treinta kilometros atrás recuerdo las mil veces que me mirabas caminando por la calle, las primeras veces que te tome la mano, la tarde fria donde nos ocultamos en esas pequeñas calles del centro, esperando que la lluvia fuese el único testigo de lo que ahi existia, eramos dos en esa ciudad.
El centro había quedado atrás, solo el vergonzoso desafío a las luces rojas, quienes se esconden, se alejan hasta el proximo semaforo, donde nuevamente me desafían.
veinte kilometros atrás, Fito dio paso a Calamaro, quien cantaba canciones que una vez te canté al oido, te dibuje esa mañana un mar sobre nuestra ciudad, miles de estrellas se reflejaron en el cielo y respondiste con un beso.
diez kilometros atrás, aun no me adaptaba al frio, el miedo me había vuelto a sentarse al lado mio.
Esa tarde tus labios se habían colgado toda la noche de mi cuello y dejabas escapar tulipanes de tu cabello, tulipanes en los cuales me había recostado hasta ver el sol.
No importaba cuantos kilometros había pasado, habían centimetros hacía delante que me separaban del borde del camino. Del final de todo esto. Cerré mis ojos y los volvía a abrir.
Recostada a mi lado te miraba, como tan apaciblemente dormías mientras el sol espiaba nuestra habitación entre las cortinas. me acerque a tu mejilla y te regale el primer beso del dia, la razón del día como solías llamarlo, abriste lentamente los ojos y me vistes ahi, observandote fijamente.
-¿que pasa?
-nada, solo quería asegurarme que no era un sueño.
-¿y?
-dimelo tu, ¿eres feliz?
-si
-un sueño me puede hacer feliz a mi, pero no puedo hacer feliz a un sueño.
La abrazó una vez mas y se dejo acariciar por la brisa de ese campo de tulipanes.
minutos que habían pasado desde que te deje en ese puerta, desde la última vez que te vi. Aunque te había visto mil veces esta vez fue muy distinta. solamente me diste un adios y te diste la vuelta dejando mi mundo atrás. Dejandome nuevamente en mi soledad.
cuarenta kilometros atrás ya te extrañaba, extrañaba verte, aunque solo te había dejado hace un par de cuadras. Hace cuarenta kilometros recorde ese primer baile, esa vez que me miraste y quede prendido toda la noche de tu cintura.
Odio esta soledad, el espacio que queda en mi vehiculo y todo lo que te llevas de mi al cerrar la puerta.
treinta kilometros atrás recuerdo las mil veces que me mirabas caminando por la calle, las primeras veces que te tome la mano, la tarde fria donde nos ocultamos en esas pequeñas calles del centro, esperando que la lluvia fuese el único testigo de lo que ahi existia, eramos dos en esa ciudad.
El centro había quedado atrás, solo el vergonzoso desafío a las luces rojas, quienes se esconden, se alejan hasta el proximo semaforo, donde nuevamente me desafían.
veinte kilometros atrás, Fito dio paso a Calamaro, quien cantaba canciones que una vez te canté al oido, te dibuje esa mañana un mar sobre nuestra ciudad, miles de estrellas se reflejaron en el cielo y respondiste con un beso.
diez kilometros atrás, aun no me adaptaba al frio, el miedo me había vuelto a sentarse al lado mio.
Esa tarde tus labios se habían colgado toda la noche de mi cuello y dejabas escapar tulipanes de tu cabello, tulipanes en los cuales me había recostado hasta ver el sol.
No importaba cuantos kilometros había pasado, habían centimetros hacía delante que me separaban del borde del camino. Del final de todo esto. Cerré mis ojos y los volvía a abrir.
Recostada a mi lado te miraba, como tan apaciblemente dormías mientras el sol espiaba nuestra habitación entre las cortinas. me acerque a tu mejilla y te regale el primer beso del dia, la razón del día como solías llamarlo, abriste lentamente los ojos y me vistes ahi, observandote fijamente.
-¿que pasa?
-nada, solo quería asegurarme que no era un sueño.
-¿y?
-dimelo tu, ¿eres feliz?
-si
-un sueño me puede hacer feliz a mi, pero no puedo hacer feliz a un sueño.
La abrazó una vez mas y se dejo acariciar por la brisa de ese campo de tulipanes.
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