Atardecia en el París de mi mente, las biciletas transitaban desde la basílica en una procesión de colores, sonrisas animadas y coqueteos fugaces, los pedaleos de mil viajeros sin destino determinado, simplemente siendo precursores, maestros y aficionados al arte de pedalear.
Es ahi donde me toman la mano, una pequeña niña. Ternura y calidez se llamabn sus ojos.
-Buenas tardes.- se leescapo entre una sonrisa. Estar de pie ante tal ser sería una ofensa contra la naturaleza y sus reglas.
-¿Que tal?- respondí mientras me agachaba y me perdía entre su ternura y su calidez.
-Estoy perdida.- susurro esta vez. -¿Me puede ayudar?- preguntó sin perder esa sonrisa, sabiendo que en este lugar nada malo podría pasarle. No sentiría ni frio ni hambre, ni pena, ni estaría sola. En este lugar todos la saludaban y sabían donde ella vivía. Pero esta vez era yo quien debía saberlo.
-Vivo en un cuarto piso, al lado del parque. Desde mi ventana se puede ver la laguna de parís con sus infintos huespedes. Veleros de todos los colores y tamaños, todos los hombres del mundo en un nado de perfección y sincronía. Una laguna donde todos eran libres para sentir el viento en su cara y navegar junto a tritones y delfines.
Por las tardes tambíen se alcanza a ver La tour Eiffel alumbrandose por las noches y que me guiña y me susurra al oido "Bon nuit ma petit belle", mientras la luna baja y me da un beso.
Al amanecer desde mi ventana se puede oler el sabor del pan recien horneado en la esquina, ese aroma que devuelve a la gente a su estado mas puro de inocencia, de calma, de armonia. Y mientras agradezco al cielo por el día que tendré, se sirve el desayuno sobre mi cama. Un festin de esquisiteces, un festival de olores, un delirio de sabores. Todo al final para ser opacado por una taza de chocolate y canela. Chocolate que no logra nada mas que hacerte sentir perfecta.
Tambien se que debajo mio hay un galpón donde los que han sido extraditads por sus ansias de disfrutar cada momento, buscan refugio en las notas que tocan el guitarron, las trompetas y el guaguancó. Lográn convertir esos sones en alegría pura cuando me siento triste y cuando quiero calma, puedes saborear en el aire como disfrutan cada momento de su vida, sin perder la sonrisa, Sin preocupaciones tomandose los malos ratos con esa misma sonrisa.-
Terminó de recitarme, mientras caminabamos por las avenidas, por debajo de los mismos arcos que se han erguido para homenajear a todo aquel que mira al frente sin titubear, sin dejaar de decir la verdad.
-Gracias.- agrega, al tocar la puerta de un pequeño edificio tallado en la silueta de la urbe. Me había traido a su puerta, ella no tenía que encontrar su casa, sino era yo quien debía encontrar un refugio para la noche.
-entra, ¿podemos compartir una taza de chocolate?- me pregunto mientras miles de rumberos y boricuas se agolpaba en la puerta siguiente, bailando y festejando cada segundo de vida, cada instante.
Esa noche la música cantó mas fuerte que nunca y esa niña pudo acurrucarse entre las alas de los angeles que adornaban su cama. Mientras yo, seguí caminando esta vez, disfrutando de cada gota que caía, de cada adoquin que pisaba, de los atuendos de la gente y la conversación que tenían esos tres amigos sentados en la banca de la esquina.
sábado, 30 de junio de 2007
viernes, 29 de junio de 2007
El París de mi mente
"Bon nuit" me dijo esa noche. "Bon Nuit" respondí. Me tomó del brazo y me llevó lejos de aquí, a la ciudad de la luces, miles de estrellas recostadas sobre el manto oscuro de la ciudad.
"Bienvenue vers Paris de votre espirit"
Era el París de mi mente, con barrios en sepia y edificios rosa pastel, con artistas callejeros de candida tristeza. Angeles que transitan entre la gente saludando con su acogedor aspecto demacrado.
El París de mi mente donde todo puede ser. Escucharas el piano de Ennio Morricone por toda la ciudad, impregnando cada pequeño detalle de romance, de passión, de pena y dulzura.
El París de mi mente, donde un grupo de locos nacionalistas brindan junto a sus ideales de libertad. Junto a los que han caido y que hoy gritan salud con jubilo, por ser heroes de una patria que se ha esfumado en el recuerdo colectivo, mas que para algunos sigue siendo su hogar.
El París de mi mente me aompaña en cada esquina de sus largas avenidas, llenas de perfume y tradición. Llenas de amantes apasionados que caminan acompañados de los dulces pétalos de una rosa. Llenas de grandes poetas que producen las palabras mas hermosas si las quieres oir. Llenas de asesinos errando a la vida con sus obras maestras. Llenas de conflicto y reconciliaciones.
El París de mi mente siempre tendrá una mesa con tu nombre en un restorán frente a "Gare Du Nord", donde verás las ilusiones salir y llegar al pitazo de un maquinista tan etereo como las ilusiones mismas y tan acogedor como las esperanzas que estas traen.
Frente a una plaza de estatuas humanas, donde podrás apreciar al "David", "La Pieta", algunos querubines y uno que otro dictador sobre su corcel quien representa en un juego infinito los momentos de tu vida, siempre habrá una silla y un Capuchino con canela junto a Borges quien te recitara que haría si volviese a nacer.
EL París de mi mente siempre tiene música en sus discoteques, todo el mundo en una pista de baile, todo el romance en un baile. Siendo testigos sin querer de la mágica copula entre la música y las luces, entre el ambiente y yo.
El París de mi mente suda jazz por sus miles de pequeños escenarios de trompetas con historia y voces melancolicas de millones de alegrias.
El París de mi mente siempre guarda algunas calles vacías para mi, donde la lluvia nunca deja de caer, siempre tan simple como puede ser, llevandose los malos recuerdos de esta ciudad, limpiando sus heridas, calmando sus penas.
El París de mi mente mantiene sus prados cubiertos de colores como un gran cobertor donde uno puede arrullarse y dormir, sin miedos, sin penas. Donde la luna juega el papel de madre cariñosa cuidandote cada noche desde lo alto, aunque no quieras verla.
El París de mi mente tiene esas calles dibujadas por miles de pequeñas manos, manos de hermanas, hijos, nietos. Manos de los artistas mas inocentes y las obras mas puras.
El París de mi mente siempre tiene un banco en la plaza, donde estaré sentado viendo como el mundo pasa, como las esperanzas deslumbran al sol en su recorrido fugaz, Ese sol que solo siente envidia de tal ciudad.
En ese banco de esa ciudad, me encontrarás discutiendo de lo que sea con quien sea, nunca importó que se discutía, solo importa si te quieres acompañar y pasar un buen rato.
"Bienvenue vers Paris de mon espirit"
"Bienvenue vers Paris de votre espirit"
Era el París de mi mente, con barrios en sepia y edificios rosa pastel, con artistas callejeros de candida tristeza. Angeles que transitan entre la gente saludando con su acogedor aspecto demacrado.
El París de mi mente donde todo puede ser. Escucharas el piano de Ennio Morricone por toda la ciudad, impregnando cada pequeño detalle de romance, de passión, de pena y dulzura.
El París de mi mente, donde un grupo de locos nacionalistas brindan junto a sus ideales de libertad. Junto a los que han caido y que hoy gritan salud con jubilo, por ser heroes de una patria que se ha esfumado en el recuerdo colectivo, mas que para algunos sigue siendo su hogar.
El París de mi mente me aompaña en cada esquina de sus largas avenidas, llenas de perfume y tradición. Llenas de amantes apasionados que caminan acompañados de los dulces pétalos de una rosa. Llenas de grandes poetas que producen las palabras mas hermosas si las quieres oir. Llenas de asesinos errando a la vida con sus obras maestras. Llenas de conflicto y reconciliaciones.
El París de mi mente siempre tendrá una mesa con tu nombre en un restorán frente a "Gare Du Nord", donde verás las ilusiones salir y llegar al pitazo de un maquinista tan etereo como las ilusiones mismas y tan acogedor como las esperanzas que estas traen.
Frente a una plaza de estatuas humanas, donde podrás apreciar al "David", "La Pieta", algunos querubines y uno que otro dictador sobre su corcel quien representa en un juego infinito los momentos de tu vida, siempre habrá una silla y un Capuchino con canela junto a Borges quien te recitara que haría si volviese a nacer.
EL París de mi mente siempre tiene música en sus discoteques, todo el mundo en una pista de baile, todo el romance en un baile. Siendo testigos sin querer de la mágica copula entre la música y las luces, entre el ambiente y yo.
El París de mi mente suda jazz por sus miles de pequeños escenarios de trompetas con historia y voces melancolicas de millones de alegrias.
El París de mi mente siempre guarda algunas calles vacías para mi, donde la lluvia nunca deja de caer, siempre tan simple como puede ser, llevandose los malos recuerdos de esta ciudad, limpiando sus heridas, calmando sus penas.
El París de mi mente mantiene sus prados cubiertos de colores como un gran cobertor donde uno puede arrullarse y dormir, sin miedos, sin penas. Donde la luna juega el papel de madre cariñosa cuidandote cada noche desde lo alto, aunque no quieras verla.
El París de mi mente tiene esas calles dibujadas por miles de pequeñas manos, manos de hermanas, hijos, nietos. Manos de los artistas mas inocentes y las obras mas puras.
El París de mi mente siempre tiene un banco en la plaza, donde estaré sentado viendo como el mundo pasa, como las esperanzas deslumbran al sol en su recorrido fugaz, Ese sol que solo siente envidia de tal ciudad.
En ese banco de esa ciudad, me encontrarás discutiendo de lo que sea con quien sea, nunca importó que se discutía, solo importa si te quieres acompañar y pasar un buen rato.
"Bienvenue vers Paris de mon espirit"
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