Las luces bailaban a mi larededor, me miraban desde lejos con melancolica esperanza de que no las dejara atrás. El reloj se mofaba de mi, me restregaba en la cara los
minutos que habían pasado desde que te deje en ese puerta, desde la última vez que te vi. Aunque te había visto mil veces esta vez fue muy distinta. solamente me diste un adios y te diste la vuelta dejando mi mundo atrás. Dejandome nuevamente en mi soledad.
cuarenta kilometros atrás ya te extrañaba, extrañaba verte, aunque solo te había dejado hace un par de cuadras. Hace cuarenta kilometros recorde ese primer baile, esa vez que me miraste y quede prendido toda la noche de tu cintura.
Odio esta soledad, el espacio que queda en mi vehiculo y todo lo que te llevas de mi al cerrar la puerta.
treinta kilometros atrás recuerdo las mil veces que me mirabas caminando por la calle, las primeras veces que te tome la mano, la tarde fria donde nos ocultamos en esas pequeñas calles del centro, esperando que la lluvia fuese el único testigo de lo que ahi existia, eramos dos en esa ciudad.
El centro había quedado atrás, solo el vergonzoso desafío a las luces rojas, quienes se esconden, se alejan hasta el proximo semaforo, donde nuevamente me desafían.
veinte kilometros atrás, Fito dio paso a Calamaro, quien cantaba canciones que una vez te canté al oido, te dibuje esa mañana un mar sobre nuestra ciudad, miles de estrellas se reflejaron en el cielo y respondiste con un beso.
diez kilometros atrás, aun no me adaptaba al frio, el miedo me había vuelto a sentarse al lado mio.
Esa tarde tus labios se habían colgado toda la noche de mi cuello y dejabas escapar tulipanes de tu cabello, tulipanes en los cuales me había recostado hasta ver el sol.
No importaba cuantos kilometros había pasado, habían centimetros hacía delante que me separaban del borde del camino. Del final de todo esto. Cerré mis ojos y los volvía a abrir.
Recostada a mi lado te miraba, como tan apaciblemente dormías mientras el sol espiaba nuestra habitación entre las cortinas. me acerque a tu mejilla y te regale el primer beso del dia, la razón del día como solías llamarlo, abriste lentamente los ojos y me vistes ahi, observandote fijamente.
-¿que pasa?
-nada, solo quería asegurarme que no era un sueño.
-¿y?
-dimelo tu, ¿eres feliz?
-si
-un sueño me puede hacer feliz a mi, pero no puedo hacer feliz a un sueño.
La abrazó una vez mas y se dejo acariciar por la brisa de ese campo de tulipanes.
domingo, 8 de julio de 2007
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4 comentarios:
Qué hermosa historia, niño.
Atesórala. Sólo eso.
muchas grax, aveces me siento asi jiji. aveces es mas de 160. pero bueno al final siempre espero despertar. (q emo de mi parte no?)
q rico leerte asi, bien, trankilo, ilusionado y un pokito enamorado, algún día me diras de kien?
un beso enorme
(te conte q soy mesera ahora?, jiji,las vueltas de la vida)
abby
grax, yo aun sigo peleando por entrar al cuerpo de bomberos de stgo. sip algun dia lo dire jajajajaja.
aurevoir. ;)
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