domingo, 1 de julio de 2007

Paradiso

Esa mañana todavía no la ciudad no había despertado del todo. Lo mas probable es que las delicias de mi niña de ojos cándidos esten despertando de su letargo insípido para dar pie a una fantasía de sabores y olores. Ella me había prometido guardar un poco de ese aroma matutino por si quería dar una vuelta a ver desde su ventana las cascadas del París de mi mente.
Pero esa mañana era mas que fría, ese frío que solo se disfruta dejando atrás los malos recuerdos y aferrandose a cada momento. Esa mañana corría una brisa traicionera por los pequeños callejones que daba forma a ese laberinto de eventos y detalles que algunos llamaban París. Esa mañana el cielo no quiso despertarse junto a la ciudad, habían peleado la noche anterior. La ciudad solo quería un poco de atención y el cielo no podía dejar de sentirse presionado por demostrarle que ella era única. Al menos se tienen el uno al otro al final del dia.El cielo lloraría si la ciudad se apenaba y la ciudad le respondería con un juego de luces y colores solo para sacarle una sonrisa, de esa sonrisa que solo la luna puede albergar.

Al menos se tienen el uno al otro, aunque esten discutiendo.
Nuevamente esa sensación extraña había despertado conmigo y me miraba desde la cama, ese espacio vacío que llenaba gran parte de mi dia.

¡Hoy no, hoy no te llevarás mi dia!

La pieza se mantenía llena de ese vacío, ese vacío que me repelía de su lado. Ese vacío que me obligaba a mirarlo desde el balcón para no sentir su lento respirar, su mirada inquisidora, su actitud pedante. El balcón era mi único refugio, descubierto ante toda la ciudad, ante todo el cielo, los amantes eternos. Quienes jugaban en mi cara sus millones de amorios.

Es solamente en este instante en donde el mundo por un segundo dejó de girar, dejó de girar para mi, para que pudiera escuchar el susurro que se perdía entre latidos.
Ahí estaba ella, sin mas que ella, solo ella. Y nada mas que ella. Con esta breve descripción puedo no decir nada de ella, pero la palabra "ella" llega a ser redundante al referirse a ella.
Podrias haber dejado de leer esto ayer y si comienzas desde aqui mi historia sería muy distinta.
Solo podía sentarme y verla desde el otro lado de la calle, desde mi balcón que prometo haber sido el peor lugar donde me he refugiado, pero el único lugar donde en ese momento quería estar.
Así pasó el tiempo, y tuviste que volver a tu departamento en el momento en que las últimas cenizas de tabaco abandonaron su hogar entre tus manos.
Nuestro cuarto de hora había terminado. Te deje ir, solo para descubrir que siempre estarás aqui, aunque no sepa de que color sean tus ojos o como huele tu cuello por las mañanas. Se que te he visto y que te volveré a ver. Ya que de una cosa estoy seguro. Las coincidencias no existen, solo la ilusión de ellas.
En ese momento dejó de sollozar el cielo y la ciudad nuevamente lo abrazó, mi pieza nuevamente estaba vacía, no habían sentimientos que me amenzaban desde mi cama, era yo y mi pieza, llena de mi y mis cosas.

5 comentarios:

abby dijo...

quien es ella?
si es q se puede saber . . .
(q rico q hayas descubierto eso q descubriste)

Javier Calvo dijo...

nobody yet, just my imagination

abby dijo...

mi perfume se llama paradiso, te acuerdas?

Javier Calvo dijo...

inferno paradiso

conitax dijo...

sorry bro...
ohh la weona autoreferente
si tu ya no existen en su vida asumelo