A veces me pregunto si miraras el cielo que miras, si respiras el aire que respiro, si piensas en mi de vez en cuando, si escuchas al mundo como lo escucho yo, si sufres con la muerte del alma como yo, si te sientes vacia cuando no estas cerca mio como yo. A veces me pregunto si tomas la vida como yo.
-No.
-¿No?
-No
-¿Quien eres?
-Llamame Platón.
Abrí los ojos lentamente, parecía ser una habitación blanca, sin muros, solo cortinas de seda. Yo estaba recostado en el centro, las moduras en el techo me observaban, me juzgaban, se reían de mi y me tenían piedad. Mi voz se perdía entre los millones de rostros, en la inmensidad de esa habitación, a traves de las cortinas. Cerre los ojos lentamente.
-No te muevas, tu brazo no ha sanado del todo.
-¿mi brazo?
-te hirieron alla abajo.
-¿abajo?
-Si...- responde una voz mucho mas jóven, femenina y suave -...estas en el cielo.-
-¿Estoy muerto?
-No, solamente estas en el cielo.
-Osea muerto.
-Nop, el cielo no es para las almas.- me responde la jóven
Me senté en la cama en la que estaba, los rostros en el techo habían adquirido un cuerpo y habían volado por las cortinas. Platón tomó mi mano.
-Te muestro.- me lleva un par de pasos fuera de la pequeña pagoda. Ahi se erguia delante mio como un reflejo en el agua, dos enormes ciudades, reflejadas una contra la otra. Toda vestida en blanco y destellos celestes como conchas en una tiara de tritona , brillante con sus pilares rojos como faroles en una noche blanca. Sus techos dorados asemejaban la salida del sol sobre las montañas.
-Este es el cielo, a diferencia de todo lo que te dicen, el cielo no es donde va tu alma si eres bueno.
-¿no?
-no, esa es pura mierda. Tu alma eres tu mientras vives y nada mas. cuando mueres, mueres, dejas de existir, lo único que sobrevive de ti es tu recuerdo en la gente, en la sociedad. Aqui existen dos mitades, Todo lo que es, y todo lo que fue. Aqui en el cielo podrás encontrar respuesta a gran parte de tus preguntas.
-¿A todas?
-No, solamente todo lo que ha pasado y todo lo que es, todo lo que es un recuerdo, aunque no lo hayas vivido y toda información que pueda existir.
-¿y puedo preguntar lo que quiera?
-No, en verdad si, aunque no deberías. Si pudieses, habrías nacido con todo eso en la cabeza.
No me había percatado, pero Platón estaba cubierto solamente con una armadura griega, que hacía juego con los techos de la ciudad. Su capa se extendía un par de metros detrás nuestro.
-Tengo que dejarte, en tu ciudad aun siguen habiendo mucha gente a la cual rescatar. Esta guerra no acabara por un tiempo y si no nos salvamos entre nosotros quienes lo haran.- La capa se elevaba sobre Platón y se abría dejando ver las plumas que disimulaba bajo su manto sedoso. Tomó un casco y una lanza y abriendo sus alas volvió a mirarme.
-Platón, una pregunta mas ¿porque están en guerra? ¿Porque el París de mi mente?
-El Sol siempre juró proteger la ciudad, pero no soporta ver su cieloamado, amando al París de tu espíritu.
-¿Osea es celo?
-No, debes descubrir porque París es París
-Dimelo tu, estamos en el cielo, puedo saber todas las respuestas.
-Si pero no soy yo quien las puede contestar todas.-
Con esas últimas palabras, PLatón salto entre las nubes dejando una estela plateada a su paso y mil angeles con armaduras resplandecientes lo siguieron, dejando pasar la luz de la ciudad por las nubes y a las alturas del cielo. De este cielo donde no caben las dudas. Este cielo que no es el paraiso mas para la mente intranquila que encuentra la paz.
lunes, 23 de julio de 2007
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